Dia 2 de agosto
Santo Cristo de la Victoria de Vigo
Muchas son las historias que plantean
el origen de la figura del Cristo y lo cierto es que ninguna de ellas se ha
podido demostrar documentalmente. Por tradición oral, el Cristo también es
conocido como “Cristo de la Sal”, sin embargo, no existe ningún papel que lo
certifique.
Cuenta la leyenda que una embarcación
que transportaba un cargamento de sal recogió la imagen de altamar y amenazados
por el fuerte oleaje, los marineros optaron por atracar en el primer puerto
para dejar allí la talla y prometieron asistir descalzos a una misa. Sin
embargo, pudieron llegar a Vigo sin problemas y cuando esta tempestad amainó,
volvieron a adentrarse en la mar olvidando cumplir con sus propósitos. Las olas
se elevaron de nuevo en contra de la embarcación por lo que no tuvieron más
remedio que regresar a puerto. La operación se volvió a repetir y viendo que la
navegación se hacía inviable, cayeron en la cuenta de que habían olvidado
cumplir su promesa, de modo que llevaron la imagen a la Colegiata de la ciudad,
probablemente por su proximidad al Puerto, y escucharon allí la misa.
De esta leyenda se desprenden varias
dudas. Una de ellas, trae consigo una de las hipótesis. Si la talla llegó en un
barco, ¿No es más lógico que los marineros la depositaran en el convento de S.
Francisco, en el Berbés, al que están ligados o incluso en la capilla de la
Misericordia, que pertenecía al gremio de los mareantes? Os invitamos a que
penséis sobre ello y participéis con vuestros comentarios en nuestro foro.
Quizás, tu opinión ayude a conocer la realidad.
Pero, ¿Quién arroja la imagen al mar y
cuándo lo hace? Existen varias versiones que responden a esta pregunta pero la
más extendida dice que durante el reinado de Enrique VII, los cristianos
arrojaron las tallas al mar para salvarlas de la quema durante las
persecuciones contra los católicos esperando que algún barco las rescatase.
Otras hipótesis sitúan la figura en la
obra del escultor vasco Sebastián Ucete datándola en 1740, coincidiendo con la
misma fecha de la primera referencia documental del Cristo: se trata de una
carta que Dña. Bernarda Bello de los Ríos dirige al Ayuntamiento solicitando
permiso para colocar una tarima que había sido retirada para enlosar el templo
“echa y reedificada a su costa a la espalda de la columna que se halla frente a
la que esta colocada el Santísimo Christo de la buena Victoria, y a
correspondencia de esta tarima que está en l pilar al lado derecho sin que
sirviese de estorbo ni impedimento alguno”.
Toda leyenda encierra una realidad,
sin embargo, no tenemos testimonio escrito que revele el origen inequívoco del
Cristo.
“Porque si perdonan a los hombres sus
ofensas, su Padre celestial también los perdonará a ustedes; mientras que si no
perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco perdonará su Padre las ofensas de
ustedes”
Mat 6:14-15
Día 4 de agosto
Juan María Vianney, Santo Cura de
Ars
Patrono del clero
"Si
comprendiéramos bien lo que es un sacerdote en la tierra, moriríamos: no de
miedo, sino de amor." La vida de San Juan María Vianney está resumida en
este pensamiento suyo. Conocido como "el Cura de Ars", Juan Maria
Vianney nació el 8 de mayo de 1786 en Dardilly, cerca de Lyon. Sus padres eran
agricultores y lo orientaron desde muy joven a trabajar en el campo, tanto fue
así que Juan llegó a los 17 años, todavía analfabeto. Sin embargo, gracias a
las enseñanzas religiosas de su madre, aprendió muchas oraciones de memoria y
vivió un fuerte sentido religioso.
"Me gustaría conquistar
muchas almas"
Mientras los vientos del terror, de la violencia y de la furia de la Revolución soplaban en Francia, Juan tuvo la fortuna de recibir el Sacramento de la Reconciliación en su casa, no en la iglesia, gracias a un sacerdote "refractario" que no había jurado lealtad a los revolucionarios. Lo mismo sucedió con la Primera Comunión, la recibió en un granero, durante una misa "clandestina". A los 17 años, Juan sintió la llamada al sacerdocio: "Si fuera sacerdote, querría ganar muchas almas", dijo. Pero el camino no era fácil, dada su escasísima formación intelectual y cultural. Sólo gracias a la ayuda de sabios sacerdotes, entre ellos el abad Balley, párroco de Écully, logró ser ordenado sacerdote el 13 de agosto de 1815, a la edad de 29 años.
Largas horas en el Sacramento de
la Reconciliación
Tres
años más tarde, en 1818, fue enviado a Ars, un pequeño pueblo del sudeste de
Francia, habitado por unas 230 personas. Allí dedicó todas sus energías al
cuidado de los fieles: fundó el Instituto "Providencia" para acoger a
los huérfanos y visitar a los enfermos y a las familias más pobres, restauró la
iglesia y organizó las fiestas patronales. Pero fue en el Sacramento de la
Reconciliación donde se expresó mejor la misión del Cura de Ars: siempre disponible
para la escucha y el perdón, pasaba hasta 16 horas al día en el confesionario.
Cada día, una multitud de penitentes de todas partes de Francia se confesaban
con él, tanto que Ars fue rebautizado como "el gran hospital de las
almas". El mismo Vianney hacía largas vigilias y ayunos para ayudar a
expiar los pecados de los fieles: "Te diré cuál es mi receta",
explicó a un cofrade, "doy a los fieles que se confiesan solo una pequeña
penitencia y el resto de la penitencia la suplo yo en su lugar".
Patrón de los párrocos
Consagrado
enteramente a Dios y a sus feligreses, murió el 4 de agosto de 1859, a la edad
de 73 años. Sus restos descansan en Ars, en el Santuario a él dedicado, que
acoge 450.000 peregrinos cada año. Beatificado en 1905 por Pío X, Juan María Vianney
fue canonizado en 1925 por Pío XI, quien en 1929 lo proclamó "Patrón de
todos los párrocos del mundo". En 1959, en el centenario de su muerte, San
Juan XXIII le dedicó la Encíclica Sacerdotii Nostri Primordia, proponiéndolo
como modelo para los sacerdotes, mientras que en
2009, con motivo del 150º aniversario de su muerte, Benedicto XVI convocó un
"Año Sacerdotal" en la Iglesia universal para ayudar a promover el
compromiso de renovación interior de todos los sacerdotes y para que su testimonio
de fidelidad al Evangelio en el mundo de hoy fuera más incisivo y creíble.
Día 9 de Agosto
Santa Teresa B. de la Cruz, Virgen y
Mártir, PATRONA DE EUROPA.
“Ave Crux,
Spes Unica”. Edith Stein afronta el martirio en las cámaras de gas de Auschwitz
Birkenau, con la mirada fija a los brazos abiertos de Cristo en la cruz. Es el
culmen de un largo recorrido interior que la condujo del estudio de la
filosofía al compromiso por la promoción humana, social y religiosa de la
mujer, hasta la vida contemplativa.
Nació en Breslavia
en la Silesia alemana del 1891, la última de once hijos de una pareja judía muy
religiosa, Edith se hace reconocer por la inteligencia brillante que favorecerá
una visión racional y su alejamiento juvenil de la religión. Durante la primera
Guerra Mundial, interrumpe los estudios para ayudar a los soldados como
enfermera de la Cruz Roja.
Su conversión al cristianismo surge tras el encuentro con la Fenomenología del filósofo Husserl, de quien se convierte en su asistente en la Universidad de Friburgo, donde profundizó el tema de la empatía y el encuentro con el filósofo Max Scheler, así como la lectura de los ejercicios de san Ignacio y la vida de Santa Teresa de Ávila.
La fe y el nazismo
Deseosa de
conquistar la verdad a través del conocimiento y el estudio, se enamora de la
Verdad de Cristo, por medio de los textos de Tomás y Agustín. Recibe el
Bautismo y la Confirmación en el 1922, contra la voluntad de sus padres, jamás
negará sus orígenes judías: en los años de las persecuciones, se convirtió en
profesora y hermana carmelita en el 1934, en Colonia y toma el nombre de teresa
Benedicta de la Cruz, abraza el sufrimiento de su pueblo, introduciéndose en el
sacrificio de Cristo. Tras la “Noche de los cristales” es trasladada a Holanda,
país neutral: en el Carmelo holandés de Echt escribe el deseo de ofrecerse “en
sacrificio de expiación para alcanzar la verdadera paz y abatir el reino del
anticristo”.
Mártir en Auschwitz
Después de dos
años que los Países Bajos fueron invadidos por los nacistas, en 1940, es
capturada junto a otros 244 judíos católicos, como acto de represalia contra el
episcopado holandés que se opuso públicamente a las persecuciones, y es
conducida a
Auschwitz. Aquí cuida a los niños encerrados en ese campo, los acompaña con
compasión hacia la muerte y les enseña el Evangelio a los detenidos. Con ella
está la hermana Rosa, que también se convirtió al catolicismo, quien en el
momento extremo del martirio dice: “Ven, vamos por nuestro pueblo”. En el
pasado había escrito: “El mundo está en llamas: la lucha entre Cristo y el
anticristo ya inició con furia, por tanto, si te decides por Cristo se te puede
pedir también el sacrificio de la vida”.
Ejemplo de tolerancia y acogida
para Europa
El pensamiento
y la fe de Edith Stein se aprecian en sus obras, particularmente en “Ser finito
y ser eterno”, síntesis de filosofía y mística desde la cual emerge el sentido
del hombre, su singularidad y unicidad, en la relación con el Creador. “Una
eminente hija de Israel y fiel hija de la Iglesia” así la definió san Juan
Pablo II al canonizarla en 1998. “Declarar a santa Edith Stein, copatrona de
Europa – dijo - significa poner en el horizonte del Viejo Continente una
pancarta de respeto, tolerancia y acogida", pero es necesario dar
importancia a los valores auténticos, que tienen su fundamento en la ley moral
universal: Una Europa que intercambiara el valor de tolerancia y respeto con
indiferencia ética sobre los valores indispensables se abriría a las aventuras
más arriesgadas y tarde o temprano reaparecería en nuevas formas los espectros
más temibles de su historia".
15 de agosto
Solemnidad de la Asunción de la
Bienaventurada Virgen María
El jueves 15 de agosto, la Iglesia celebra la solemnidad litúrgica de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos. Venerado y profesado este misterio de la fe cristiana por el pueblo fiel durante siglos, en 1950 el Papa Pío XII lo proclamó como dogma de fe.
La
fiesta de la Asunción significa que la Virgen María, al término de su
peregrinación terrena y en
virtud de su contribución a la historia de la salvación como Madre del
Redentor, fue liberada por la gracia de Dios de la corrupción del sepulcro y
elevada en cuerpo y alma a los cielos, donde está y actúa como
mediadora entre Dios y los hombres.
La historia de la solemnidad litúrgica
La
primera referencia oficial a la Asunción se halla en la liturgia
oriental; en
el siglo IV se celebraba la fiesta de El Recuerdo de María, que conmemoraba la
entrada al cielo de la Virgen María y donde se hacía referencia a su Asunción.
Esta fiesta en el siglo VI fue llamada la Dormición de María, donde se
celebraba la muerte, resurrección y asunción de María. En el siglo VII el
nombre pasó de «Dormición» a «Asunción». Los relatos apócrifos sobre la
asunción de María aparecen aproximadamente desde el siglo IV y V. Siendo el más difundido y
posiblemente uno de los más antiguos en el oriente bizantino el Libro de San Juan Evangelista.
Sin
embargo, la doctrina de la Asunción de María no fue desarrollada sino hasta el
siglo XII donde aparece el tratado Ad Interrogata, atribuido a San Agustín, el cual aceptaba la asunción
corporal de María. Santo Tomás de Aquino y otros grandes teólogos se
declararon en su favor.
En 1849
llegaron las primeras peticiones a la Santa Sede de parte de los obispos para
que la Asunción se declarara como doctrina de fe; estas peticiones aumentaron
conforme pasaron los años. Cuando el Papa Pío XII consultó al episcopado en
1946 por medio de la carta Deiparae Virginis Mariae, la afirmación de que fuera
declarada dogma fue casi unánime.
El dogma de fe y las palabras de los papas
“La
Inmaculada siempre Virgen María, Madre de Dios, terminado el curso de su vida
terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial”, así dice la constitución
apostólica “Munificentissimus Deus”,
con la que el Papa Pío XII proclamó este dogma de fe en 1950 y cuya fiesta se
celebra como solemnidad cada 15 de agosto. Años después, San Juan Pablo II, al hablar de este dogma de la
Asunción en 1997 explicó que “en efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos
tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se
anticipó por singular privilegio".
En este
sentido, tal como lo afirmó Benedicto XVI en 2011, "María, el arca de la alianza
que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que
estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de
alegría y de paz con Dios”. Asimismo, el Papa Francisco señaló en 2013 que “esto no
significa que esté lejos, que se separe de nosotros; María, por el contrario, nos
acompaña, lucha con nosotros, sostiene a los cristianos en el
combate contra las fuerzas del mal”.
Las fiestas en España y en Iberoamérica
Según
establece la liturgia eclesiástica la Asunción de María representa el consuelo
para el pueblo y la esperanza de una vida más allá de la terrenal. Según la tradición y teología de
la Iglesia Católica, la Asunción es la celebración de cuando el cuerpo y alma
de la Virgen María fueron glorificados y llevados al Cielo al término de su
vida terrena. No
debe ser confundido con la Ascensión, la cual se refiere a Jesucristo.
Se dice que la resurrección de los cuerpos se dará al final de los tiempos,
pero en el caso de la Virgen María este hecho fue anticipado por un singular
privilegio.
La
respuesta a por qué es importante para los católicos esta fiesta, la
encontramos en el Catecismo de la Iglesia Católica, que dice en el numeral 966:
“La Asunción de la Santísima
Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y
una anticipación de la resurrección de los demás cristianos”.
Por
todo ello y desde siglos, en torno al día de la Asunción – el 15 de agosto
-, hay fiesta en honor de la
Virgen Santísima bajo distintos títulos y advocaciones y en consideración de
este misterio de su Asunción gloriosa. Así es la fiesta de
la Virgen de los Reyes de
Sevilla, de la Virgen del Sagrario en
Toledo, de la Virgen de Prado en Ciudad Real, de la Virgen de la Paloma en
Madrid, de la Virgen de Begoña en
Bilbao. La Asunción es también la
fiesta principal de Málaga, Elche – con su célebre y mítico “Misteri” -, San
Sebastián, Brihuega, Cogolludo, Jaca, Chinchón, Jumilla…
Además
la Virgen María Asunta es patrona de diversas poblaciones en Iberoamérica, en
particular dentro de España, México, Guatemala, Nicaragua y Paraguay. Asunción, la capital de
Paraguay, debe su nombre a ella, quien es su patrona.
Día 16 de agosto
Festividad de San
Roque
El
nombre de Roque significa «fuerte como roca». Según la tradición,1 nació en Montpellier
(Francia) hacia el año 1295, mientras que otras versiones lo trasladan al
siglo xiv, entre los años
1348 y 1350.
Quedó
huérfano a los veinte años; entonces decidió vender todas sus posesiones,
repartir el dinero entre los pobres y hacer una peregrinación a Roma con
la intención de visitar los santuarios. En esa época se desató una epidemia de
peste que provocó gran mortandad en toda Europa.
Roque
recorrió Italia y se dedicó a curar y atender a todos los enfermos de
la peste. La tradición popular decía que curaba a muchos enfermos con solo
hacer sobre ellos la señal de la cruz. A los que morían, él mismo les hacía la
sepultura, pues nadie más se atrevía a acercarse a los cadáveres por el miedo a
contagiarse de la peste.
En Piacenza contrajo la enfermedad; su cuerpo quedó lleno de manchas negras y úlceras. Como no quería ser una carga para nadie, se arrastró hasta las afueras de la ciudad para morir solo y se refugió en un bosque; allí nació un aljibe de agua que le calmaba la sed. Poco después, un perro llegó con un pan y se lo dio a Roque para alimentarlo; esto ocurrió por varios días, pues el perro sacaba el pan de la cocina de su amo, hasta que un día el amo decidió seguir a su perro y descubrió lo que ocurría. Entonces el amo del perro se encargó de cuidar a Roque y curarle sus llagas. Cuando se recuperó, regresó a la ciudad, donde siguió curando no solo a personas, sino también a animales.
Día 22 de Agosto
Santa María Virgen María Reina
Cada
22 de agosto la Iglesia Católica celebra la memoria de “Santa María, Reina de
los cielos y la tierra”.
En algunos lugares, a esta efemérides
se le concede aún el rango de fiesta, tal y como fue establecido para el vetus ordo (ordenamiento
previo al Concilio Vaticano II) por el Papa Pio XII. Después de la reforma
conciliar, el día establecido para la celebración universal pasó del 31 de mayo
al 22 de agosto, con rango de memoria obligatoria.
Realeza de la Santísima Virgen e
institución de su fiesta
Fue el Venerable Papa Pío XII quien
instituyó en 1954 un día dedicado a celebrar a María como reina de todo lo
creado.
En la encíclica “Ad Caeli Reginam” (A la
Reina del Cielo, n. 15), sobre la dignidad y realeza de María, Pío XII señalaba
los siguiente: “Cristo, el nuevo Adán, es nuestro Rey no sólo por ser Hijo de
Dios, sino también por ser nuestro Redentor… Así, según una cierta analogía,
puede igualmente afirmarse que la Beatísima Virgen es Reina, no sólo por ser
Madre de Dios, sino también por haber sido asociada cual nueva Eva al nuevo
Adán”.
María Reina en el corazón de los Papas
En 1997, el querido
Papa San Juan Pablo II, con motivo de esta celebración, señalaba: “La devoción
popular invoca a María como Reina. El Concilio, después de recordar la asunción
de la Virgen «en cuerpo y alma a la gloria del cielo», explica que fue «elevada
(...) por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente
a su Hijo, Señor de los señores (cf. Ap 19, 16) y vencedor del pecado y de la
muerte» (Lumen gentium,
59)”.
Por su
parte, el Papa Benedicto XVI en el día de María Reina del año 2012 dijo:
“[María] es Reina precisamente amándonos y ayudándonos en todas nuestras
necesidades, es nuestra hermana y sierva humilde".
En el año
2021, el Papa Francisco, a través de su cuenta de Twitter, expresó: “¡Con Dios
nada se pierde! En María se alcanza la meta y tenemos ante nuestros ojos la
razón por la que caminamos: no para conquistar las cosas de aquí abajo, que se
desvanecen, sino la patria allá arriba, que es para siempre”.
¡Que viva Santa María Reina!
25 de Agosto
San José de Calasanz
Cada 25 de agosto la Iglesia Católica celebra a San José de Calasanz, sacerdote y educador español. Calasanctius, como era conocido, fue un gran defensor y propulsor de la educación en una época en la que estudiar era un privilegio.
Precisamente,
el santo fundó la primera escuela pública gratuita de Europa, propuesta
educativa que replicó dando lugar a las denominadas ‘Escuelas Pías’. Fue además
fundador de la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de
las Escuelas Pías, cuyos miembros son conocidos como “escolapios”.
“Gratis lo recibisteis, dadlo gratis”
José
nació en Peralta de la Sal, Aragón (España), el 11 de septiembre de 1557. Sus
padres fueron don Pedro de Calasanz -quien llegó a ser alcalde de Peralta- y
doña María Gastón. Gracias a ellos recibió una educación esmerada desde el
hogar, por la que adquirió una amplia cultura, desde muy niño, y una sólida
formación cristiana. Posteriormente asistió a la escuela local de Peralta,
donde continuó sus estudios.
A
los dieciséis años expresó su deseo de ser sacerdote. Inicialmente su padre no
estuvo de acuerdo: la muerte de la madre y del hermano mayor de José hicieron
pensar a don Pedro que el chico tenía que encargarse de la administración de
los bienes familiares y de perpetuar el apellido.
Providencialmente,
el tiempo haría cambiar de opinión a don Pedro, de manera que José pudo
estudiar Filosofía y Derecho Canónico en la Universidad de Lérida; y, después,
Teología en las universidades de Valencia y Alcalá de Henares.
En
1583, con 25 años, José sería ordenado sacerdote. Fue enviado a la Seu d'Urgell
(Seo de Urgel), en la provincia de Lérida, cerca de los Pirineos catalanes. Por
aquel entonces Urgel era una región convulsionada a causa del bandolerismo.
José pasó algunos años allí, en los que tuvo que enfrentar un período sin
obispo, por sede vacante. Fueron años difíciles en los que se desempeñó como
secretario del capítulo catedralicio, y en los que también tuvo la oportunidad
de conocer las necesidades y carencias de mucha gente.
En
1591, se trasladó a Roma, en busca de un horizonte pastoral distinto, alentado
por la idea de hacer carrera eclesiástica allí.
Las Escuelas Pías: que ningún niño se
quede sin estudiar
En
Roma no encontró lo que esperaba. Sin embargo, no perdió la esperanza y siguió
pensando en hacer algo por la Iglesia y la gente necesitada. El P. José siempre
había sido un hombre piadoso, dado a la oración, y sus circunstancias lo
obligaron a que ponga aún más su confianza en Dios y la Virgen Santísima.
Cuando
comenzó a recorrer las calles y barrios de la Ciudad Eterna, vio cómo muchos
niños estaban abandonados a su suerte, sin recibir aquello que él sí había
recibido: primero, educación; y después, un trato amable y una fe. Esta
experiencia fue el germen de la creación de las “Escuelas Pías”, abiertas a
todos, gratuitas, concebidas a la luz del Evangelio. Las que el P. Calasanz
fundó por esos días serían las primeras escuelas públicas -de matriz cristiana-
de Europa.
Una
vez que el P. Calasanz tuvo maduras sus ideas, comenzó a buscar apoyo y
financiamiento para su proyecto de escolarización. Lamentablemente nadie pudo
apoyarlo. Por eso, en 1597 pidió utilizar la sacristía de la parroquia de Santa
Dorotea en Roma -ubicada en una zona pobre de la ciudad- y allí empezó él
personalmente a dar clases.
Con
el correr de los meses, las "Escuelas Pías" fueron aumentando, y con
ello también creció el número de estudiantes. Afortunadamente también aumentó
el número de colaboradores, a quienes se les empezó a llamar
"escolapios". Sería con ese grupo inicial de colaboradores con el que
San José formaría la Orden de los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías,
consagrados exclusivamente a la educación.
Poner en el centro del proceso educativo
al niño
Tras
comprobar los buenos resultados y la magnífica gestión de las escuelas, los
escolapios recibieron el apoyo de la Santa Sede, así como el de muchas familias
acomodadas que deseaban participar en la iniciativa.
"En
Roma he encontrado la manera definitiva de servir a Dios, haciendo el bien a
los pequeños, y no lo dejaré por nada del mundo", decía San José de
Calasanz.
"Pues si desde la infancia el
niño es imbuido diligentemente en la piedad y en las letras, ha de preverse,
con fundamento, un feliz transcurso de su vida entera" (San José de
Calasanz, Constituciones
de las Escuelas Pías, 1622).
En
un mensaje dirigido a los escolapios en 2007, con ocasión de los 450 años del
nacimiento de su fundador, el Papa Benedicto XVI señaló: “En el centro de la
obra educativa él (San José de Calasanz) colocó el respeto a la personalidad de
cada niño, en el que reconocía la imagen de Cristo. Reivindicó y fue el primero
que promovió su derecho a la instrucción y a la educación, comenzando por los
niños pobres”.
San José de Calasanz
murió el 25 de agosto de 1648 en Roma, a los 90 años. Fue canonizado en 1767
por el Papa Clemente XIII, y en 1948 Pío XII lo declaró “Patrono ante Dios de
todas las escuelas populares cristianas del mundo”. Su gran obra, las Escuelas
Pías, se encuentran hoy repartidas en los cinco continentes.




