Día 1
Festividad de Santa Teresita del
Niño Jesús
Santa
Teresa del Niño Jesús nació en la ciudad francesa de Alençon, el 2 de enero de
1873, sus padres ejemplares eran Luis Martin y Acelia María Guerin, ambos
santos. Murió en 1897, y en 1925 el Papa Pío XI la canonizó, y la proclamaría
después patrona universal de las misiones. La llamó «la estrella de mi
pontificado», y definió como «un huracán de gloria» el movimiento universal de
afecto y devoción que acompañó a esta joven carmelita. Proclamada "Doctora
de la Iglesia" por el Papa Juan Pablo II el 19 de Octubre de 1997 (Día de
las misiones)«Siempre he deseado, afirmó en su autobiografía Teresa de Lisieux,
ser una santa, pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he
parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay
entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena
pisoteado por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el
buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez,
aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de
soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero
buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un
pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor
para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura
escalera de la perfección».
Día 4
Festividad de San Francisco de Asís
Un joven con grandes aspiraciones
Pequeño de estatura, de
carácter extrovertido, Francisco siempre tuvo en su corazón el deseo de cumplir
grandes empresas; esto fue lo que a la edad de veinte años le impulsó a partir,
primero a la guerra entre Asís y Perugia y después a las cruzadas. Hijo del
rico mercader de telas Pietro di Bernardone, y de Pica, dama de la nobleza
provenzal, había nacido en 1182 y crecido entre las comodidades de la familia y
de la vida mundana. Al regreso de la dura experiencia bélica, enfermo y
agitado, resulta irreconocible para todos. Algo había marcado profundamente su
ánimo, algo distinto a la experiencia del conflicto.
Un encuentro impactante y la pregunta: ¿buscar al siervo o al Señor?
Nunca olvidaría las
palabras oídas en sueños en Spoleto: “¿por qué te empeñas en buscar al
siervo en lugar del Señor?”. Su existencia tomó una nueva dirección, guiada por
el constante deseo de saber a qué podía llamarlo el Señor. La oración y la
contemplación en el silencio de las tierras de Umbria, le condujeron a abrazar
como hermanos a los leprosos y vagabundos por los cuales siempre había sentido
disgusto y repulsión.
San Damián. “Francisco, ve y repara mi Iglesia en ruinas”
La voz que oyó en
Spoleto, irrumpió en el silencio de la oración delante de un crucifijo
bizantino en la iglesita abandonada de San Damián: “Francisco ve y repara mi
iglesia, que como ves está en ruinas”. Estas palabras, primero entendidas como
una llamada a reconstruir piedra por piedra los escombros de la capillita, a lo
largo de los años le desvelaron al joven su significado pleno. Había sido
llamado a “cosas grandes”: “renovar”, en espíritu de obediencia, la Iglesia,
que pasaba por un período de divisiones y herejías.
Esposo de la señora Pobreza
La alegría incontenible
que siente al ser amado y llamado por el Padre, acrecentaron en el joven el
deseo de vivir de la Providencia y, en obsequio al Evangelio, decide ceder
todos sus bienes a los pobres. Por ello, las tensiones con su padre Pietro di
Bernardone fueron continuas. Este lo denunció públicamente, y Francisco
manifestó entonces su deseo íntimo de esposar a la señora Pobreza, despojándose
de sus vestidos delante del obispo Guido.
La
primera comunidad de hermanos. El Papa aprueba la Regla
A Francisco se unieron numerosos
compañeros que como él, deseaban vivir el Evangelio al pie de la letra, en
pobreza, castidad y obediencia. En 1209 el primer núcleo de los “hermanos” se
dirigió a Roma para hablar con el Papa Inocencio III que, impresionado por
“aquel joven de pequeña estatura y ojos ardientes”, aprobó la Regla, después
confirmada definitivamente en 1223 por Honorio III.
Las clarisas y la Orden Terciaria
También Clara, una noble
de Asís, se sintió atraída por el carisma de Francisco, que la acogió y dio
inicio a la segunda orden franciscana, “las hermanas pobres”, después conocidas
como Clarisas; posteriormente fundó una Orden Terciaria para laicos.
Francisco, Alter Christus
El amor ardiente por
Cristo, expresado tiernamente en la representación del primer nacimiento
viviente en Greccio durante la Navidad de 1223, llevó al “Poverello” a
conformarse en todo con Jesús y a ser el primer santo de la historia en recibir
la marca de los estigmas. “Juglar de Dios”, fue testimonio vivo de la alegría
de la fe, acercando al Evangelio a los no creyentes y captando incluso la
atención del sultán, que lo acogió con honores en Tierra Santa.
La vida de Francisco, alabanza al Creador
La vida de Francisco fue
una constante alabanza al Creador. El “Cántico del Hermano Sol”, primera obra
maestra de la literatura italiana, escrito cuando todavía estaba postrado por
la enfermedad, es la expresión de la libertad de un alma reconciliada con Dios
en Cristo.
La tarde del 3 de octubre
de 1226, cuando la “hermana muerte” lo viene a visitar, sale al encuentro de Jesús
con alegría.
El espíritu de Asís, inspirador de fe y de fraternidad
Muere a los 44 años,
sobre la tierra desnuda de la Porciúncula, lugar en el que recibió como don la
indulgencia del Perdón. Dos años después fue canonizado. El espíritu de
Francisco sigue inspirando a tantos en la obediencia de la Iglesia, en la
construcción del diálogo entre todos, en la verdad, en la caridad, y en el
cuidado de la creación.
Día 5
TÉMPORAS DE ACCIÓN DE GRACIAS Y DE
PETICIÓN
Todo
el que pide recibe. (Mt 7, 7-11)
Pedid y se os dará, buscad y
encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien
busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de dará cosas vosotros
le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una
serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a
vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos buenas a los
que le piden!
Las Témporas
son días de acción de gracias y de petición que la comunidad cristiana ofrece a
Dios, terminadas las vacaciones y la recolección de las cosechas, al
reemprender la actividad habitual
Sentido de la celebración
San Jerónimo
usa una curiosa paradoja cuando afirma que no es la fiesta la que crea la
asamblea, sino que es la asamblea la que crea la fiesta: «Verse unos a otros es
la fuente de un gozo mayor», (Comm, In epist. ad Gal., 1. 2, c.4; PL 26, 378).
De hecho, los fieles se reúnen en
asamblea sobre todo para celebrar en la alegría de la acción de de penitencia o
de petición ante las diversas necesidades.
Todos estos elementos han convergido
desde los primeros siglos de la Iglesia en la institución de estos «tiempos» de
celebración llamados las «cuatro témporas». gracias los acontecimientos del
misterio de la salvación, También se reúnen para celebrar ritos o momentos
El sentido penitencial lleva el
ponerse de rodillas en humildad; el ayuno de los miércoles y viernes y después
también del sábado; la limosna y las obras de caridad.
El principio
u origen de las cuatro témporas coincide con las cuatro estaciones solares del
hemisferio Norte y se concreta en celebraciones en tres días de una misma
semana: el miércoles, el viernes y el sábado. Así se determinó el sentido de
las cuatro témporas: la primera en la semana 3ª de Adviento (invierno); después
de la 1ª de Cuaresma (primavera); después del domingo de Pentecostés (verano) y
después del 3° domingo de septiembre (otoño). Es preciso que los fieles sean
avisados con tiempo de tales celebraciones.
La oración
de las «rogativas» es una súplica de intercesión especialmente por las
intenciones de interés local. Forma parte de la oración o diálogo entre Dios y
su pueblo, y una expresión común es la letanía (Misal Dominicano, I, Edibesa,
Madrid, 1993, pp. 1681-1689).
La bendición
de Dios, que «desciende» hacia nosotros, que es por excelencia el mismo Cristo,
exige la respuesta del hombre, que 'asciende' hacia Dios dándole gracias o
diciendo bien de él (Gn 24, 26-27, Jn 11, 41; Ef 1, 31).
El trabajo
humano tiene un valor individual, social y también sobrenatural, tal como lo ha
descrito el Concilio Vaticano II: como colaboración a la obra creadora de Dios
(Gn 1, 28); como perfección de la misma persona humana; como servicio al bien
común y como actuación del proyecto de la redención (GS, nn. 34-35). Cristo
asume el trabajo humano como una realidad de entregar al Padre, hasta que Dios
todo esté en todos (cf. 1Co 15, 28).
La práctica
de las rogativas, procesiones y sobre todo la celebración de la Eucaristía por
diversas necesidades de la comunidad y de la Iglesia puede y debe mantener
actualmente su valor para diversas circunstancias.
Así se
celebra desde hace tiempo la semana de oración por la unidad de los cristianos
(18-25 de enero) y especialmente también la jornada nacional de acción de
gracias al final de los trabajos agrícolas de la recolección y, después de las
vacaciones, al emprender de nuevo el trabajo.
La Iglesia
quiere matizar estas circunstancias de la vida del hombre de hoy con su oración
de bendición, acción de gracias e invocación al Señor. Pero también se debe
subrayar que en sus perspectivas está la urgencia de la justicia social, el uso
común de la tierra y la dignidad del trabajo humano.
El origen de
las «cuatro témporas» está unido a la cristianización del tiempo, en las cuatro
estaciones solares, pero que actualmente puede aplicarse oportunamente en
nuestras comunidades cristianas como momento de oración y de reflexión que
pongan de relieve el misterio de Cristo en el tiempo.
Día 15
Festividad de Santa Teresa de Jesús
De las novelas a la dura realidad
Hija de segundas nupcias de un judío convertido, Santa Teresa de Ávila nace el 28 de marzo de 1515. La feliz infancia que transcurre con sus hermanos y primos la ve fascinada por los romances caballerescos. Tras la muerte en la batalla de su hermano mayor Juan, en 1524, y la pérdida de su madre Beatriz, la joven es enviada a estudiar en el convento de las agustinas, Santa María de Gracia, donde tiene una primera crisis existencial. Después de una enfermedad grave, regresa a su casa paterna, donde es testigo de la partida de su amado hermano Rodrigo hacia las colonias españolas del otro lado del océano. En 1536 es afectada por la así llamada “gran crisis” y madura la firme decisión de ingresar en el Monasterio de las Carmelitas de la Encarnación de Ávila. Pero el padre se opone y Teresa huye de casa. Recibida por las monjas, realiza la profesión el 3 de noviembre de 1537.
“Me sentí
completamente conmovida”
Su salud pronto vuelve a comprometerse. A pesar del consiguiente retorno a la familia, su caso se juzga desesperado y Teresa regresa al convento donde las monjas comienzan a prepararle el funeral. Inexplicablemente, sin embargo, en unos pocos días la enferma retoma vida. Parcialmente liberada de los compromisos de la vida de clausura debido a la convalecencia, alegre de carácter, amante de la música, la poesía, la lectura y la escritura, teje una densa red de amistades polarizando a su alrededor a varias personas deseosas por conocerla. Aun así, pronto advierte estos encuentros como motivos para distraerse de la tarea principal de la oración y vive su “segunda conversión”: “Mis ojos se posaron en una imagen... Representaba a Nuestro Señor cubierto de llagas. Apenas la miré, me sentí completamente conmovida... Me arrojé a sus pies en lágrimas, y le supliqué que me diera fuerzas para no ofenderlo nunca más”.
Esculpida
por Bernini
Las visiones y éxtasis representan el capítulo más misterioso e interesante de la vida de Santa Teresa de Ávila. En la Autobiografía (redactada por orden del obispo) y en otros textos y cartas, describe las diversas etapas de las manifestaciones divinas, visivas y auditivas. Se la ve levitando, cayendo en un desmayo y permaneciendo como muerta (como la esculpió Bernini alrededor de 1650, en la estatua de Santa María de la Victoria en Roma). A estas manifestaciones corresponde un gran crecimiento espiritual que Teresa, teniendo facilidad para la escritura y la poesía, verterá en sus textos místicos, entre los más claros, poderosos y poéticos jamás escritos. Siendo incomprendida su intensa espiritualidad, es considerada por algunos de sus confesores víctima de ilusiones demoníacas, y es apoyada por el jesuita Francisco de Borja y el fraile franciscano Pedro de Alcántara, quienes disiparán las dudas de sus acusadores.
El castillo interior
Teresa intuye que debe volver a fundar el Carmelo para remediar a una cierta
desorganización interna. En 1566, el Superior general de la Orden le autoriza
fundar diversos monasterios en Castilla, incluidos dos conventos de carmelitas
descalzas. Así surgen los conventos en Medina, Malagón y Valladolid (1568);
Toledo y Pastrana (1569); Salamanca (1570); Alba de Tormes (1571); Segovia,
Beas y Sevilla (1574); Soria (1581); Burgos (1582)...
Decisivo, en 1567, el encuentro entre Teresa y un joven estudiante de
Salamanca, recién ordenado sacerdote: con el nombre de Juan de la Cruz, el
joven asumirá en calidad de descalzo y acompañará a la fundadora en sus viajes.
Juntos superarán varios eventos dolorosos, incluidas divisiones dentro de la
orden y hasta acusaciones de herejía. Al final Teresa tendrá lo mejor con el
nacimiento de la Orden reformada de los Carmelitas y las Carmelitas Descalzas.
La obra más famosa de Teresa es ciertamente El castillo interior, un itinerario
del alma en busca de Dios a través de siete particulares pasajes de elevación,
flanqueados por el Camino de la Perfección, y por las Fundaciones, así como por
muchas máximas, poesías y oraciones.
Incansable a pesar de su mala salud, Santa Teresa de Ávila muere en Alba de
Tormes en 1582, durante uno de sus viajes.
Día 18
DOMUND: JORNADA MUNDIAL DE LAS
MISIONES
“Uno en
Cristo, unidos en la misión”
El Domund es el día en que, de un modo especial, la
Iglesia universal reza por los misioneros y colabora con las misiones.
Se celebra en todo el mundo el penúltimo domingo de
octubre, el “mes de las misiones”.
Ser
cristianos es vivir una vida de unión con Cristo a través de la escucha de su
palabra, de la oración y de los sacramentos. Cuanto más unidos estemos a Jesús,
más unidos estaremos entre nosotros, y podremos cumplir la misión por Él
encomendada: “Que todos sean uno… para que el mundo crea” (Jn 17,21).
“La unidad
misionera, obviamente, no debe entenderse como uniformidad, sino como
convergencia de los diferentes carismas con el mismo objetivo: hacer visible el
amor de Cristo e invitar a todos al encuentro con Él” (León XIV). Cada cual
según su vocación, todos los bautizados participamos en la misión: “Toda la
Iglesia para la conversión de todo el mundo” (beato Paolo Manna).
https://www.youtube.com/watch?v=Iv4mH2eUnhI
100 AÑOS DE DOMUND
El Domingo Mundial de las Misiones (Domund) cumple
este año un siglo de vida. Desde que el Papa Pío XI instituyera esta jornada en
1926, la iniciativa ha marcado profundamente la conciencia misionera en
España y ha sostenido la expansión de la Iglesia en los territorios de
misión.
Un siglo después, Obras Misionales Pontificias (OMP) lanza www.domund100.es, una plataforma interactiva que reúne imágenes históricas, datos inéditos y testimonios para mostrar cómo esta jornada ha transformado la vida de millones de personas.
9.000 bautizados al día durante
100 años
La efeméride llega acompañada de cifras que revelan la magnitud de este impulso: cada día, durante cien años, se han bautizado de media 9.000 personas, se han levantado tres escuelas y una parroquia, y se han ordenado dos sacerdotes en territorios de misión. Un ritmo que, según OMP, ha sido posible gracias a la oración y la colaboración económica de generaciones de católicos.
La web del centenario se abre con una sección titulada
"100 años contigo", dedicada a la memoria del Domund en España. Fotografías
antiguas, carteles de cada década, huchas icónicas y materiales
audiovisuales permiten reconstruir cómo esta jornada se convirtió en una
tradición nacional.
Muchos españoles reconocerán escenas de su infancia:
niños recorriendo las calles con huchas, festivales misioneros en colegios,
charlas de misioneros recién llegados de África o Asia, y las populares
películas promovidas por OMP, en las que participaron actores como Fernando
Fernán Gómez o Sara Montiel.
Todo ello contribuyó a despertar en el país un sentimiento misionero que, con el tiempo, ha convertido a España en uno de los grandes sostenes de la misión, tanto en número de misioneros como en aportaciones económicas.
La segunda parte de la web, "100 años por
ellos", presenta un análisis exhaustivo de los datos recogidos en los
Anuarios Pontificios desde 1925 hasta 2025. Mapas interactivos e infografías
muestran cómo la evangelización ha experimentado un crecimiento sin
precedentes: las diócesis misioneras se han multiplicado por cuatro y la
Iglesia ha arraigado en regiones donde hace un siglo apenas existía presencia
estable.
El sitio web permite visualizar esta expansión a
través de un mapamundi dinámico que refleja el aumento de católicos,
parroquias, escuelas y vocaciones. OMP destaca especialmente el caso de Nakuru
(Kenia), una diócesis que ejemplifica el proceso vivido en tantos
territorios: conventos, parroquias, centros de formación, escuelas y
comunidades que han surgido gracias al apoyo del Domund y al trabajo de los
misioneros.
La plataforma también ofrece fotografías inéditas en
blanco y negro de religiosos que llevaron el Evangelio a lugares
remotos en condiciones muy distintas a las actuales, recordando la
dimensión heroica de la misión en el siglo XX.
La tercera sección, "100 años para Él", recoge testimonios de misioneros españoles que reconocen en el Domund una fuente constante de vocación y aliento. Muchos descubrieron su llamada gracias a esta jornada; otros afirman que la oración y la ayuda económica recibida les ha permitido sostener su misión en momentos de dificultad.
La web concluye con la oración del Domund, propuesta
este año por el Papa León XIV, como invitación a vivir la jornada desde la
unidad y la comunión.
Con esta iniciativa digital, OMP abre la campaña del Domund, que celebrará su edición número cien el próximo 18 de octubre. El lema elegido por el Papa —"Uno en Cristo, unidos en la misión"— marcará las actividades previstas para septiembre y octubre en parroquias, colegios y comunidades de toda España.
Dia 22
Festividad de San Juan Pablo II
Carlos José Wojtyła nació en Wadowice, Polonia, en 1920. Su familia y su infancia están marcadas por varios lutos. En 1939, cuando la Alemania nazi invadió Polonia, el Tercer Reich cerró la Universidad Jagellónica de Cracovia a la que asistía, por lo que el joven Carlos comenzó a trabajar primero en una cantera y luego en la fábrica de productos químicos para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania. Desde 1942, sintiéndose llamado al sacerdocio, asistió a los cursos de formación del seminario mayor clandestino de Cracovia, dirigido por el arzobispo Adam Stefan Sapieha.
Pastor en una Polonia finalmente libre
Después de la guerra, Carlos pudo continuar sus estudios en el seminario mayor de Cracovia y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en 1946. En 1948 recibió su primer encargo en Polonia: coadjutor en la parroquia de Niegowić, cerca de Cracovia, y luego en la parroquia de San Florián en la ciudad. Fue capellán de estudiantes universitarios hasta 1951, y después enseñó Teología Moral y Ética en el seminario mayor de Cracovia y en la Facultad de Teología de Lublin. El 13 de enero de 1964 fue nombrado arzobispo de Cracovia por el Papa Pablo VI, quien lo creó cardenal tres años después. Inmediatamente después participó en el Concilio Vaticano II donde hizo una importante contribución a la redacción de la constitución Gaudium et spes.
El primer polaco sucesor de s. Pedro
Con la muerte prematura de Juan Pablo I, contra todo pronóstico Carlos Wojtyła fue elegido Papa el 16 de octubre de 1978. Fue el primer Papa no italiano después de 455 años, desde la época de Adriano VI, el primer polaco de la historia y también el primer Pontífice de un país de habla eslava. Su pontificado comenzó inmediatamente a reunir primados: sus viajes apostólicos por el mundo, expresión de la constante preocupación pastoral del sucesor de Pedro por todas las Iglesias, fueron 104; ayudado por las 11 lenguas que conocía, Juan Pablo II trabajó siempre para construir puentes de relaciones entre las naciones y las diferentes religiones, en el signo del Ecumenismo, verdadero faro del que se guió durante todo su largo pontificado. En Italia, realizó 146 visitas pastorales y, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 332 parroquias actuales de Roma.
Un ministerio verdaderamente universal
Su solicitud como pastor se expresó, además, en el establecimiento de numerosas diócesis y circunscripciones eclesiásticas, en la promulgación de los Códigos de Derecho Canónico Latino y de las Iglesias Orientales, en el Catecismo de la Iglesia Católica. Proponiendo al Pueblo de Dios momentos de particular intensidad espiritual, inauguró el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, así como el Gran Jubileo del 2000. Para acercarse a las nuevas generaciones aceptó la sugerencia del S.D. Cardenal Pironio de inciar las Jornadas Mundiales de la Juventud, que comenzaron con aquella primera reunión en Roma el 31 de marzo de 1985 y que a partir de entonces se celebrará cada dos años en una ciudad diferente del mundo elegida por el Papa, adquiriendo cada vez mayor importancia. Ningún Papa, por lo tanto, se ha encontrado con tanta gente como Juan Pablo II: más de 17 millones 600 mil peregrinos asistieron a las Audiencias Generales de los miércoles (más de 1160), sin contar todas las demás audiencias especiales y ceremonias religiosas y los millones de fieles a los que les dio la mano y les hizo una caricia durante sus visitas pastorales en Italia y en todo el mundo.
El atentado en la Plaza de san Pedro
Juan Pablo II sufrió un grave atentado en la Plaza de san Pedro el 13 de mayo de 1981 cuando saludaba a la multitud reunida para la audiencia y fue herido por el disparo de una pistola. Después de una larga convalescencia en el hospital fue a visitar a su agresor a la prisión, al turco Ali Agca. Allí Juan Pablo II lo perdonó y sostuvieron una larga conversación. Como un signo de su agradecimiento a Dios por haber sido salvado gracias a la mano materna de la Madre de Dios, el Papa hizo que el proyectil disparado se colocara en la corona de la estatua de Nuestra Señora de Fátima; proyectil que recordara también que Dios lo había sido salvado justamente el mismo día de la fiesta de las apariciones de Fátima. Consciente de haber recibido una nueva vida, desde ese entonces Juan Pablo II intensificó sus compromisos pastorales con una generosidad heroica.
Documentos y textos
El Papa, en su largo pontificado, también firmó varios documentos que más tarde entraron en el Magisterio de la Iglesia. Entre los principales se encuentran 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones Apostólicas, 11 Constituciones Apostólicas y 45 Cartas Apostólicas. Se trata de dos encíclicas sobre el tema del trabajo y la doctrina social como la Laborem exercens de 1981 y la Centesimus Annus de 1991, en el centenario de la Rerum Novarum de León XIII. Recordamos también la Constitución Apostólica Pastor bonus de 1988 que renovó la organización de la Curia Romana y las tareas de los distintos dicasterios. Al Papa Juan Pablo II se le atribuyen también 5 libros: Cruzando el umbral de la esperanza (octubre de 1994); Don y misterio: en el Cincuentenario de mi sacerdocio (noviembre de 1996); Tríptico romano, Meditaciones en forma de poesía (marzo de 2003);!! ¡Levantaos! ¡Vamos! (mayo de 2004) y Memoria e identidad (febrero de 2005).
La muerte y el culto
Juan Pablo II murió en Roma, en el Palacio Apostólico
del Vaticano el sábado 2 de abril de 2005, a las 9:37 p.m., en la víspera del
domingo en Albis o Solemnidad de la Divina Misericordia, fiesta instituida por
él. Su pontificado fue el tercero más largo de la historia, después del de
Pedro y Pío IX. Los solemnes funerales en la Plaza de San Pedro se celebraron
el 8 de abril con una multitud de gente nunca vista antes en Roma. Beatificado
en 2011 por su sucesor inmediato Benedicto XVI, fue canonizado por el Papa
Francisco el 27 de abril de 2014.




