A partir de este mes se abre
la inscripción para las diversas catequesis parroquiales. Para un mejor
funcionamiento sería de desear que los padres recogiesen los boletines de
inscripción en la parroquia para así confeccionar con más calma y mejor los distintos
grupos.
Que los padres anoten a sus
hijos en la catequesis. A partir de los 6 años y hasta los 11 para la
Catequesis Infantil, preparatoria para la Primera Comunión. Luego los de la ESO
en adelante son cursos de preparación para la Confirmación.
Los días de Catequesis son los domingos
después de la misa de las 11, que es misa catequética, y luego los jueves a las
6 de la tarde para todos aquellos que no pueden estar en la parroquia por tener
que irse a los pueblos.
JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO
La Iglesia celebra el domingo 25 de septiembre la 108ª
Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con el lema, “Construir el futuro con los migrantes y los refugiados”.
Una Jornada, explica el papa Francisco en
su mensaje para este
año, para
recordar que la presencia de los migrantes y refugiados es una ocasión de
crecimiento cultural y espiritual para todos.
“Gracias a ellos –destaca el Santo Padre- tenemos la oportunidad de conocer mejor el mundo y la belleza de su diversidad. Podemos madurar en humanidad y construir juntos un <nosotros> más grande”.
¿Cuál es el mensaje de los obispos?
Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y la Movilidad
humana firman el mensaje para esta Jornada en el que plantean el reto
de empujar con esperanza, fortalecida por la fe, al futuro a pesar de las malas
noticias que nos invaden. “Los creyentes -afirman- tenemos mucho
que aportar en este camino esperanzador y en la definición de horizontes”.
Mirar el futuro de las migraciones con los ojos de Dios
Los obispos entienden que es el momento de sacar lo mejor de
nosotros para moldear juntos este proyecto de humanidad abierto y
esperanzador. Para hacerlo posible “Cristo suscita vocaciones,
y nos envía comunidades y migrantes que posibilitan que ese sueño de
Dios se realice y se transforme en anuncio y en movimiento que devuelve
dignidades arrebatadas. Son los vigías del futuro que nos ayudan,
desde Cristo, a edificarlo gota a gota. Tendremos que animar, apoyar y
acompañarlos”.
Y matizan, “es tiempo de atreverse a mirar el futuro de las migraciones
con los ojos de Dios” que “nos hace caer en la cuenta de que hay un
lenguaje común con otras maneras de pensar, y es el defender la dignidad
humana, reconocerla y comprometernos con vitalizarla allí donde se pone en
cuestión” porque “no hay futuro sin defensa de la inquebrantable dignidad de
cada persona y de vivir con esa dignidad en nuestro mundo”.
Comunidades acogedoras, misioneras y hospitalarias
Precisamente la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de
este año, explican, pretende fijar la mirada en quienes pueden ser
privados de la construcción de este futuro si no hacemos nada o si globalizamos
la indiferencia.
Por eso, en la última parte del mensaje, los obispos señalan cuatro
puntos para cumplir el mandato de Jesús con los migrantes y refugiados. En
primer lugar, señalan, es tiempo de comenzar a edificar a ritmo de la
justicia que mana de Dios. “Jesús –explican- nos pide incluir a
todos con gestos concretos, pues como cristianos «no tenemos derecho de
excluir a los demás, juzgarlos o cerrarles las puertas» (Jornada Mundial de las
Personas Migrantes y Refugiadas 2022). Ahora se abre la tarea de seguir
impulsando espacios y actitudes que los desarrollen”.
En el segundo punto señalan que “no hay futuro sin atender a
quienes forman parte de él, pero tampoco sin ayudar a que sean sujeto de su
propia construcción”. En el tercero, matizan, además, que ese
futuro de todos se construye, “aprendiendo a descubrir el
tesoro que nos traen los migrantes y refugiados”.
En el cuarto, nos invitan a “preparar a nuestras comunidades para
que sean acogedoras, misioneras, hospitalarias, tengan o no migrantes en su
seno” en la construcción del futuro a nuestras comunidades “para ser acogedoras
y hospitalarias, tengan o no migrantes en su seno”. Respecto a la
hostilidad de algunos que señalan a los migrantes “como invasores o ciudadanos
de segunda”, la Iglesia considera inaceptable la mentalidad y actitudes que hacen
«prevalecer a veces ciertas preferencias políticas por encima de hondas
convicciones de la propia fe: la inalienable dignidad de cada persona humana
más allá de su origen, color religión, y la ley suprema del amor fraterno»(FT,
n.39). La hospitalidad siembra futuro. “La fraternidad es
posible –concluyen- si generamos comunidades significativas que vivan en su
seno la armonía que regala la fe”. Por último, nos animan a preguntarnos ¿cómo
podemos construir un futuro donde todos quepamos y podamos vivir en paz y
fraternidad?


Comentarios