Festividad de la Natividad de María

8 de setiembre



La Iglesia recuerda el día del nacimiento de la Virgen María cada 8 de setiembre. El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.

La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.


Festividad del Dulce Nombra de María

12 de setiembre


Toda celebración festiva alude a otras siguientes o a cualquier otra festividad anterior. Cuatro días después de celebrar la Natividad de la Virgen, el pasado día 8 de septiembre, hoy se celebra el Dulce Nombre de María. El hecho de que la Santísima Virgen lleve el nombre de María es el motivo de esta festividad.

Fue instituida con el objeto de que los fieles encomienden a Dios, a través de la intercesión de la Santa Madre, las necesidades de la Iglesia, le den gracias por su Omnipotente protección y sus innumerables beneficios, en especial los que reciben por las gracias y la mediación de la Virgen María. Los orígenes conocidos de este día mariano por excelencia, nos lleva a comienzos del siglo XVI, y además en nuestra tierra española, lugar de María y de Títulos en honor de Ella, como siempre han destacado los Papas.

 

Por primera vez, se autorizó la celebración de esta fiesta en 1513, en la ciudad española de Cuenca; desde ahí se extendió por toda España y en 1683, el Papa Inocencio XI la admitió en la Iglesia de Occidente como una acción de gracias por el levantamiento del sitio a Viena y la derrota de los turcos por las fuerzas de Juan Sobieski, rey de Polonia. En ella los cristianos pidieron que los atacantes no les hiciesen daño y se desató una inmensa lluvia que impidió el uso efectivo de las armas de fuego.

Hay quien piensa que esta conmemoración es probablemente algo más antigua que el año 1513, aunque no se tienen pruebas concretas sobre ello. Todo lo que podemos decir es que la gran devoción al Santo Nombre de Jesús, que se debe en parte a las predicaciones de San Bernardino de Siena, abrió naturalmente el camino para una conmemoración similar del Santo Nombre de María.

 


Festividad de Nuestra Señora de los Dolores

15 de setiembre

 


 

Cada 15 de septiembre, un día después de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, la Iglesia Católica conmemora a Nuestra Señora de los Dolores.

Jesús y María unidos en el dolor salvífico

De muchas maneras, la sucesión de ambas efemérides constituye una invitación a meditar en torno al misterio del dolor que unió las vidas de Jesús y de María, para redención del género humano. Meditar en los dolores de nuestra Madre nos ayuda a comprender mejor los dolores de Cristo, a acercarnos más a su Santísimo Corazón, y a dejarnos transformar por el amor sacrificial.

La devoción a la Virgen de los Dolores -también conocida como la Virgen de la Amargura, la Virgen de la Piedad o, simplemente, la "Dolorosa"- viene desde muy antiguo. Esta puede remontarse incluso hasta los orígenes de la Iglesia, allí cuando los cristianos recordaban los dolores de Cristo, siempre asociados a los de su Madre María.

Sin embargo, es necesario precisar que la advocación de Nuestra Señora de los Dolores (Mater Dolorosa) cobra forma e impulso recién a finales del siglo XI. Décadas después, hacia 1239, en la diócesis de Florencia, los servitas (Orden de frailes Siervos de María) fueron los primeros en destinar un día especial para conmemorar a la Virgen en su dolor.


Festividad de Nuestra Señora de la Merced

24 de setiembre

 

 



Cada 24 de septiembre se celebra a la Virgen María bajo la advocación de la Virgen de la Merced, o Virgen de las Mercedes.

El nombre de esta advocación mariana evoca la misericordia infinita de Dios, que nos ha dejado en la persona de María a una auténtica madre, un seguro canal de gracia y una cabal intercesora. No es casualidad que "merced" signifique "misericordia", "dádiva", "gracia" y, simultáneamente, "perdón".

Los orígenes de esta advocación se remontan al siglo XIII, cuando la Virgen se le apareció a San Pedro Nolasco (1180-1256) para animarlo a la tarea de liberar a los cristianos que habían caído prisioneros en manos de los musulmanes.

Era muy común en aquel tiempo que los llamados "moros" saqueen los pueblos costeros del Mediterráneo para llevarse prisioneros en calidad de esclavos. Generalmente, las víctimas eran cristianos a los que se les trasladaba al norte de África. Allí eran sometidos a trabajos forzados, prisión y maltratos. Sometidos a tan horrenda condición, la mayoría terminaba perdiendo la fe, creyendo que Dios los había abandonado.



Domingo 24

Jornada del Migrante y del Refugiado con el lema «Libres de elegir si migrar o quedarse»

 

«Libres de elegir si migrar o quedarse» es el lema de la Jornada Mundial del Migrante y del refugiado 2023, que la Iglesia celebra el próximo 24 de septiembre. Los obispos de la Subcomisión Episcopal para las Migraciones y Movilidad Humana abordan este año en su mensaje las causas del aumento de los flujos migratorios en todo el mundo. Ponen el foco sobre las condiciones necesarias que posibiliten a las personas ejercer en libertad su derecho a migrar o quedarse en sus países de origen. Por ello, reflexionan sobre la necesidad de promover el derecho a migrar de forma segura o no migrar. Además de seguir trabajando «para hacer que nuestras comunidades sean cada vez más inclusivas».

¿Cuál es el mensaje de los obispos?

El mensaje de los obispos para esta Jornada, en sintonía con las reflexiones del Papa Francisco, explica que los migrantes escapan de sus lugares de origen debido a la pobreza, al miedo o la desesperación. Subrayan que el planeta está debilitado por la excesiva explotación de sus recursos y desgastado por decenios de contaminación, con la consecuencia de que la desigualdad está creciendo cada vez más.

Afirman que «como Iglesia, nos duelen estas heridas que afectan a tantas personas y hermanos nuestros y nos preguntamos qué estamos haciendo o qué debemos dejar de hacer para garantizar un desarrollo humano integral y sostenible para las próximas generaciones en todo el planeta».

Por ello, indican, en primer lugar, que «si las personas han de ser libres para elegir si migrar o quedarse en su tierra, es necesario garantizar condiciones de bienestar en las zonas de origen de los flujos migratorios». Tanto en sus países de origen como en los de acogida «los agentes sociales deberían realizar un mayor esfuerzo para poner fin a las injusticias económicas». Además, apelan «a la responsabilidad de sus gobernantes, llamados a ejercitar la buena política, transparente, honesta, con amplitud de miras y al servicio de todos, especialmente de los más vulnerables».

En este sentido, hacen una llamada de atención: también se ha de garantizar que esa decisión de migrar o quedarse «sea informada y ponderada, para evitar que tantos hombres, mujeres y niños sean víctimas de ilusiones peligrosas o de traficantes sin escrúpulos».

En esta línea, explican que el Departamento de Migraciones trabaja en un proyecto internacional junto a las diócesis concernidas por la ruta atlántica en África y Europa para promover una Guía de hospitalidad internacional y campañas de información en los países de origen o de tránsito.

Corredores de Hospitalidad y Mesa del Mundo Rural

Mientras continúan trabajando para garantizar que toda migración sea fruto de una decisión libre, la Iglesia española quiere compartir algunos signos de esperanza para acompañar a quienes deciden migrar a nuestro país. Destacan algunos desafíos a tener en cuenta:

En cada diócesis se está alentando la constitución de Mesas de Migraciones que coordinen y promuevan esta acogida, promoción integral e inclusión pastoral y social.

También se ha propuesto a las diócesis los Corredores de Hospitalidad para «promover la espiritualidad y la cultura de la hospitalidad, el patrocinio comunitario y la solidaridad interdiocesana». Explican que este es un proyecto que «debiera interpelar a las diferentes Administraciones públicas del Estado a implicarse en una solidaridad entre territorios que permita el tránsito voluntario y el acompañamiento de jóvenes ex-tutelados y otros colectivos vulnerables desde Canarias a la Península o hacia otros países».

En nuestro país han descubierto las oportunidades del mundo rural. Por ello, otra de las iniciativas a destacar es la denominada «Mesa del Mundo Rural» que se ofrece para contribuir al arraigo de familias migradas y al futuro de los pueblos y del campo. «Queremos contribuir a cuidarlo favoreciendo la revitalización de los pueblos y sus parroquias», subrayan.

Finalmente, resaltan los obispos en su mensaje para esta Jornada que «dondequiera que las personas decidan construir su futuro, en el país donde se ha nacido o en otro lugar, lo importante es que haya siempre allí una comunidad dispuesta a acoger, proteger, promover e integrar a todos, sin distinción y sin dejar a nadie fuera».



Festividad de San Vicente de Paúl

27 de setiembre

 


 

Cada 27 de septiembre la Iglesia Católica celebra a San Vicente de Paúl, sacerdote francés, pionero de las obras sociales católicas de los tiempos modernos y, fundamentalmente, un ejemplo de caridad inagotable.

Profesó una devoción muy grande a la Virgen María, a quien consideraba inspiración y protectora de su obra: "Si se invoca a la Madre de Dios y se la toma como Patrona en las cosas importantes, no puede ocurrir sino que todo vaya bien y redunde en gloria del buen Jesús, su Hijo" (San Vicente de Paúl)

San Vicente de Paúl es el patrono de las obras de caridad. Entre otras cosas fue el fundador de la Congregación de la Misión, llamados vicentinos, y de las Hijas de la Caridad, más conocidas como vicentinas. Sin duda, este santo fue una de las figuras más representativas del catolicismo francés del siglo XVII.

Vicente de Paúl de Moras nació en Francia en 1581, en el seno de una familia de campesinos. Dos localidades se disputan aún hoy el lugar de su nacimiento: la aldea de Pouy, que, desde el siglo XIX, se llama Saint-Vincent-de-Paul en su honor; y Tamarite de Litera, donde nacieron sus padres.

De adolescente fue enviado al colegio de los franciscanos en la próspera ciudad de Dax, donde se entregó de lleno a los estudios. Allí también, años después, recibiría la tonsura y las órdenes menores, para luego ingresar a la universidad de Toulouse, donde estudiaría teología.

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